Óleo, virutas de hierro y técnica mixta sobre tabla
90 x 90 cm
Este cuadro nace de la idea de volver a lo esencial. Represento a una mujer en posición de meditación, su ropa parece deshacerse y fundirse con el sol, creando una unión entre el cuerpo y el cosmos.
Para dar vida a ese elemento central, he utilizado virutas de hierro oxidadas, aportando una textura real y un aspecto terroso que se puede casi sentir al mirar. Con Origen, buscaba capturar ese momento de conexión profunda donde dejamos de lado lo superficial para integrarnos con el universo. Es un homenaje a la paz interior y a la materia de la que todos estamos hechos.
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