Óleo y técnica mixta sobre tabla. Enmarcado en blanco
25 x 25 cm
Este retrato captura ese instante mágico en el que el mundo exterior desaparece y solo queda el pensamiento. Mwotaji nos muestra a una niña ensimismada en sus sueños, recordándonos que la capacidad de imaginar y anhelar es una de las esencias más puras que nos une como seres humanos. A través de su perfil, la obra celebra la inocencia y el poder infinito de la mente infantil, un espacio donde todos somos iguales en libertad y esperanza."
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