Óleo y técnica mixta sobre tabla
22 x 30 cm
Lo que más me gusta de este cuadro es cómo la pintura crea sus propios senderos. He usado colores como el verde, el amarillo y el lila para formar caminos que se abren paso por el fondo y se funden directamente con el perfil y el cabello de la mujer.
No es solo un retrato; es una red de colores y raíces que se entrelazan. Quería mostrar que nuestra identidad no tiene bordes fijos, sino que estamos conectados con nuestro origen a través de esas líneas y matices que nos atraviesan.
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