Óleo y técnica mixta sobre tabla
42 x 40 cm
Este cuadro nace de la belleza de lo inacabado y lo que está por venir. Represento el rostro de una joven negra de cabello corto y rizado, donde la mitad de sus rasgos comienzan a fundirse con el fondo, dejando que sea la propia pintura la que complete su historia.
Con esta obra buscaba capturar ese momento de cambio y crecimiento, donde la identidad de una persona se mezcla con su entorno. Es un homenaje a la juventud y a esa fuerza serena que se adivina en su mirada, invitando a quien la observa a imaginar todo lo que ese rostro, medio oculto y medio presente, tiene aún por descubrir.
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