Óleo y técnica mixta sobre tabla
100 x 80 cm
Este cuadro surge de una pregunta que me hice un día: ¿cómo se verían Adán y Eva si hubieran envejecido juntos? En lugar de representarlos en su juventud, he querido pintar el final del camino, donde ella apoya con ternura su rostro sobre el hombro de él.
Siguiendo la estética de fusionar los personajes con el fondo, los tonos azules y blancos envuelven sus figuras, mezclando la elegancia de ella con la serenidad de él. Es un homenaje al amor que perdura, a la complicidad que solo dan los años y a la idea de que el verdadero paraíso es, simplemente, haber caminado juntos toda la vida."
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